Mis sentimientos se atragantan en mi garganta;
como la levadura de tus labios
cuando intentan besarme sin sorber las ganas,
corrompiendo mis dientes
impidiendo que tu lengua roce mi paladar.
Mis pensamientos son un trabalenguas
intenso; dando el “do de pecho” en cada sílaba,
sudando por cada palabra,
produciendo la sed de tus manos
y de aquella mirada furtiva,
intentando escapar de la realidad.
Mis acciones son beocias
sino están ancladas a ti,
con mis dedos intentando impresionarte,
cautivándote – tímidamente – como un beso
cuando se deshace en nuestra boca… l e n t a m e n t e
“¿Quién dijo que conjugar el verbo amar fuera fácil?”
Madrid, mayo 2008
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